El hecho de pasar la edad de jubilación supone tener acceso a una serie de ventajas y beneficios fiscales, sobre todo en imposición directa.
1 IRPF
Si tus ingresos caen por debajo de los 14.000 € al año quedas libre de tributar, por lo que teniendo en cuenta que la pensión media de jubilación en nuestro país está en los 1.133,94 euros mensuales una gran mayoría de pensionistas quedan libres de tributar.
2 Venta de la vivienda habitual
Si quieres vender tu vivienda en la que resides o has residido durante más de 3 años las ganancias por la transmisión están exentas de tributar por el IRPF, cuando se tienen más de 65 años.
3 Venta 2ª vivienda y otros elem. patrimoniales
La venta de la casa de la playa, el reembolso de una cartera de fondos o el traspaso de una farmacia o una licencia de taxi quedan libres de impuestos a partir de los 65 años con una condición: destinar el dinero a una renta vitalicia, por un máximo de 240.000 euros.
Los ingresos de la renta vitalicia tributan como rendimientos del capital y además solo tributará en el IRPF el 24% de la renta si se tiene entre 60 y 65 años; el 20% si se tiene entre 66 y 69 años y el 8% si se tiene 70 años o más.
4 Traspaso de un negocio
Siempre y cuando tu empresa cumpla los requisitos del régimen de empresa familiar, el donante (mayor de 65 años) deje de ejercer las funciones de dirección y el que recibe la donación sea un familiar directo, los donatarios podrán aplicar una reducción del 95% en el Impuesto sobre Donaciones y no tributará en el IRPF por el aumento de valor de las participaciones.
5 Ampliación del mínimo del contribuyente
Con carácter general, el mínimo es de 5.550 € anuales, mientras que a partir de los 65 años la cifra es de 6.700 € anuales. Después, los contribuyentes de edad superior a 75 años tendrán un mínimo de 8.100 € anuales. Estos límites ampliados hacen que su tipo medio de gravamen sea inferior, conforme aumenta la edad.